OPENTEC SE

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M?xico D.F. a 6 de diciembre, 2006. – OpenTec, corporativo que hace m?s eficiente la productividad de las empresas a trav?s de tecnolog?as de informaci?n, confirm?, durante su participaci?n en el Congreso Internacional de Responsabilidad Social Corporativa llevado a cabo, en recientes fechas, en el World Trade Center de la Ciudad de M?xico, que el e-Learning es una herramienta que contribuye en gran medida a optimizar las estrategias de Responsabilidad Social Empresarial.

“Las empresas dedicadas a la tecnolog?a de informaci?n saben que aunque existan sistemas y equipos vanguardistas, los miembros de grupos socialmente desfavorecidos tender?n a perder motivaci?n si no reciben un apoyo adecuado que les ayude a conocerlos a su perfecci?n y alguien quien les enseñe c?mo obtener beneficios para su vida diaria”, dijo Jos? Luis Mart?nez, director comercial de OpenTec.

Agreg? el directivo que en el caso del e-Learning, existe un debate que se da en dos vertientes: Primero, ¿C?mo contribuye el e-Learning a la innovaci?n de los sistemas educativos y formativos, haci?ndolos m?s accesibles, flexibles y capaces de responder al esperado incremento masivo de su demanda seg?n la l?gica del aprendizaje a lo largo de la vida? Y segundo, ¿C?mo el e-Learning puede contribuir a los objetivos sociales y econ?micos que eventualmente lleven a las personas a participar dentro de una Sociedad del Conocimiento?

De acuerdo con OpenTec el tema de la inclusi?n social es probablemente el que m?s frecuentemente se afronta, pues hace falta demostrar que el e-Learning, debido a sus requerimientos de acceso a infraestructuras de Tecnolog?as de la Informaci?n y la Comunicaci?n (TIC), corra mas bien el peligro de generar nuevas formas de exclusi?n que oportunidades de aprendizaje.

“De hecho, los usuarios actuales del e-Learning son normalmente personas con buen nivel educativo, de profesiones aut?nomas o empleadas en grandes organizaciones, que normalmente saben como usar las TIC de forma efectiva para su desarrollo personal y profesional”, señal? Jos? Luis Mart?nez.

La falta de oportunidades de aprendizaje es s?lo uno m?s de los factores de exclusi?n social, junto con el desempleo, la pobreza, las malas condiciones sanitarias o vivir en entornos social y culturalmente marginados. Si realmente se quiere abordar el tema del acceso al aprendizaje de los grupos socialmente desfavorecidos, el acceso a las infraestructuras, definitivamente, no es suficiente.

Señala el directivo de OpenTec que aunque un centro de formaci?n sea accesible, estos grupos pueden carecer de la informaci?n y de las habilidades necesarias para acceder realmente a las oportunidades de formaci?n que ofrece, por lo que la inversi?n en infraestructuras y conectividad debe ir acompañada de adecuadas campañas de informaci?n y de programas de alfabetizaci?n digital.

A pesar de que se logre el acceso y se proporcionen las habilidades, es muy probable que el contenido, el lenguaje y el enfoque formativo propuesto por los programas de e-Learning existentes no se consideren adecuados para estos grupos objetivo, ya que tienden a estar diseñados para un usuario "medio" o iniciado, no para personas que tienen limitada familiaridad con el aprendizaje aut?nomo y, posiblemente, malas experiencias en su historial educativo previo. Por tanto, se hace necesario diseñar una nueva generaci?n de enfoques y de programas de e-Learning.

Adicional a lo anterior, a?n cuando existan programas de e-Learning apropiados, los miembros de grupos socialmente desfavorecidos tender?n a perder motivaci?n si no reciben un apoyo adecuado que les aliente a expresarse por si mismos, reconociendo el valor de sus experiencias vitales y de sus puntos de vista. Se debe hacer un esfuerzo importante para crear entornos de aprendizaje respetuosos si queremos que grupos socialmente desfavorecidos aprecien las nuevas oportunidades de aprendizaje que pueden ofrecer las TIC.

Adem?s, no obstante se logre el acceso a entornos de aprendizaje apropiados, en la mayor?a de los casos los individuos socialmente desfavorecidos no lograr?n mantener su motivaci?n si no perciben un sentido de comunidad en la experiencia de aprendizaje, una comunidad en la cual ellos reconozcan sus ra?ces culturales y puedan apreciar su propia identidad como un elemento positivo. El papel del "apoyo de iguales" podr?a ser muy importante en este sentido.

“Esta es una sugerencia sobre c?mo el e-Learning podr?a dejar de verse afectado dentro de las agendas pol?ticas de inclusi?n social, tanto las de cada pa?s como aquellas entre pa?ses. Estas recomendaciones tratan en realidad de superar aquellas visiones simplistas que defienden que el acceso a las TIC traer? autom?ticamente un progreso significativo, e incluso a aquellos enfoques "por fases" que proponen ‘primero la tecnolog?a y la conectividad, el resto despu?s’, coment? Jos? Luis Mart?nez.
Se debe resistir a la tentaci?n f?cil de dirigir las primeras inversiones a la compra de tecnolog?a, ya que las experiencias en el mundo desarrollado muestran numerosos casos de computadoras en escuelas y organismos formativos que han estado años esperando antes de que se les diera alg?n uso educativo.

Las tecnolog?as, los centros de acceso, los nuevos contenidos, los nuevos deber?an estar disponibles al mismo tiempo siempre que cualquier conclusi?n se base en cu?nto contribuye el e-Learning a la inclusi?n social. De no ser as?, cualquier evaluaci?n seria podr? concluir en unos años que tal contribuci?n no es, a lo mejor, tan relevante.

“Al final del d?a, los beneficios de la educaci?n a distancia realmente son tangibles y van desde la dr?stica reducci?n de costos y de los gastos tradicionales (viajes, vi?ticos, hoteles, etc?tera) y la posibilidad de utilizar tiempos no productivos para la formaci?n en el trabajo o en casa hasta una mayor flexibilidad de los programas de formaci?n al ser m?s f?cil la individualizaci?n, un mejor aprovechamiento de las aportaciones de las nuevas tecnolog?as, la superaci?n de problemas de desplazamiento suscitados por la distancia o por limitaciones f?sicas, entre otros”, concluy? Jos? Luis Mart?nez.