Por primera vez, se dieron a conocer las reglas que Facebook usa para decidir si censura ciertas publicaciones de los usuarios, en ellas se percibe una actitud más liberal hacia lo violento que a la desnudez.

Un molesto ex empleado declaró también cómo Facebook usa personal subcontratado en paí­ses desarrollados para controlar el enorme volumen de material que sus usuarios suben dí­a con dí­a.

Un documento otorgado al personal de una firma de moderación de contenidos de terceros les indicaba borrar «cualquier actividad sexual evidente, incluso si las partes desnudas estaban ocultas a la vista».  Mientras tanto «está bien mostrar heridas profundas en la piel; las escenas sangrientas también están permitidas», así­ como «cabezas aplastadas, descuartizadas, etcétera están bien siempre y cuando no se muestra el interior».

«Las difamaciones o comentarios raciales de cualquier tipo» deberán ser borrados, dice; se prohí­ben los comentarios humorí­sticos que insulten, o sean usados para difamar, y su humorismo no sea evidente», esto significa que los comentarios reportados a Facebook como discursos del odio deben permanecer en lí­nea, si se considera que son en broma, y no incluyen insultos raciales.

La empresa de terceros aplica las normas a las fotografí­as, textos y videos que hayan sido «marcados» por uno de los 850 millones de usuarios de Facebook.

Hasta ahora, los usuarios se han visto obligados a confiar en los relativamente vagos estándares de comunidad de Facebook para juzgar lo que considera aceptable. Sobre el contenido gráfico, la página pública dice que «si bien somos una plataforma para el intercambio de acontecimientos que tienen lugar en tu vida y en todo el mundo, cualquier contenido gráfico inadecuado será eliminado si se encuentran en el sitio».

Las reglas de filtrado para los moderadores son mucho más especí­ficas. Por ejemplo, las imágenes de «orina, heces, vómito, semen y la cera del oí­do» están prohibidas, pero las imágenes de «mocos» se permiten, como son «las heces de dibujos animados, orina y saliva».

Mientras tanto, los moderadores tienen la instrucción de eliminar las descripciones de consumo de drogas ilegales, con excepción de la marihuana, «a menos que el contexto sea claro sobre lo que el cartel está vendiendo/comprando/creciendo».

Las reglas fueron publicadas en el sitio web estadounidense de chismes Gawker.com por un ex empleado descontento de la empresa de terceros, oDesk, quien dijo que el dólar por hora que recibió por la detección de fotografí­as de Facebook era «humillante».

Es probable que esta indiscreción sea aprovechada por los crí­ticos de las secretas polí­ticas de censura de Facebook, que el año pasado se vio obligado a pedir disculpas por borrar la imagen de un beso gay, y durante mucho tiempo ha enfrentado la controversia sobre su prohibición de las imágenes de lactancia materna, que incluyan cualquier parte del pezón de la madre; la semana pasada un grupo de «lactivists» (personas en pro de la lactancia) protestaron frente a las oficinas de Facebook.

En respuesta a la filtración de sus reglas de censura, Facebook trató de tranquilizar a los usuarios, diciéndoles que sus datos no eran entregados a terceros.

«En un esfuerzo para procesar con rapidez y eficacia los millones de informes que recibimos cada dí­a, hemos encontrado útil contratar a terceros para proveer una clasificación primaria de una pequeña proporción de los contenidos reportados», dijo un portavoz.

«Estos contratistas están sujetos a rigurosos controles de calidad, y hemos aplicado varios filtros de protección para proteger los datos de los usuarios de nuestro servicio».

«Además, no hay información del usuario más allá del contenido en cuestión, y el origen del informe es compartido. Hemos, y seguiremos remontando, los reportes internos más graves, además todas las decisiones tomadas por los contratistas están sujetas a auditorí­as exhaustivas».

«Estamos mejorando constantemente nuestros procesos y revisando permanentemente a nuestros contratistas. Este documento proporciona sólo una muestra momentánea de nuestros estándares en lo que respecta a uno de los contratistas».

Fuente: The Telegraph

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