La presencia de la cámara web es cada vez más común en los equipos domésticos, sobre todo cuando se trata de ordenadores portátiles que la llevan incorporada de serie. Si bien desde PantallasAmigas consideramos las TIC extraordinarias aliadas para el desarrollo de la infancia y la adolescencia, no podemos tener la misma visión sobre las aportaciones de la webcam. Desde luego, en circunstancias concretas el valor añadido que presenta este dispositivo está claro, pero la realidad nos dice que estas ocasiones son más bien escasas y que, sin embargo, son demasiado frecuentes aquellas en las que la mera presencia o el uso inadecuado de la cámara web pueden ocasionar serios problemas.

¿Por qué hay que tener cuidado con la webcam?

1)La webcam ofrece información muy detallada sobre su propietario.

Muestra al interlocutor la imagen del rostro, pero también una serie de datos nada desdeñables. La edad aproximada, el estado de ánimo, el lenguaje corporal y la expresividad, el tipo de ropa y de hogar, si existen personas cerca y con qué frecuencia aparecen, datos de contextos como la fotografí­a de un club deportivo o de un artista… Es conocido un caso donde un depredador sexual que llegó a sus ví­ctimas porque vio en su ropa el escudo del centro escolar al que asistí­an.

2) La webcam puede ofrecer información que no se pretendí­a mostrar.

Suele ocurrir de forma accidental. Desde la Policí­a comentaban el caso de una adolescente chantajeada con hacer daño a su hermano pequeño al que conocí­an por haberle visto pasear de manera fortuita al alcance de la cámara. También podemos ver en la Red imágenes de adolescentes que ocultaban su rostro pero que, fruto de un descuido, presentan de manera involuntaria su identidad.

3) Lo que enví­a la webcam puede ser grabado al otro lado.

Es algo evidente pero que con frecuencia desconocen u obvian los adolescentes. Consideran que la secuencia que muestran empieza y termina cuando activan y apagan la cámara y que es ofrecida a un único espectador. No piensan que esa secuencia puede ser grabada y que, por lo tanto, cualquiera puede llegar a verla. Es el clásico modus operandi en los casos de grooming donde, una vez obtenida y grabada esa imagen o secuencia comprometida, se pasa del engatusamiento al más cruel chantaje.

4) La cámara web puede ser manipulada de forma remota usando malware.

Por desgracia, es algo demasiado sencillo. Instalando determinado programa malicioso en el equipo pueden manipular la cámara consiguiendo incluso desactivar el piloto luminoso que delata que se encuentra en funcionamiento. Ocurrió ya en 2006 donde adolescentes de Crevillente (Alicante) consiguieron grabar las imágenes de compañeras del instituto en sus habitaciones.

5) No es adecuado usar el intercambio de imágenes para conocer la identidad de la otra persona.

En ocasiones se piensa que teniendo webcam se puede conocer el aspecto del interlocutor al proponer cambiar su imagen por la propia. Desde hace años la Policí­a alerta de que las imágenes que creemos vienen de la webcam de la otra persona son en realidad trucadas por ésta. Si esto ocurre, el efecto es aún más pernicioso porque confiamos en alguien que no es quien dice ser.

6) La disponibilidad de la webcam puede facilitar un uso irresponsable.

Cierto es que hay otras muchas formas de captar una imagen o un ví­deo y enviarlo a otra persona. Sin embargo, la inmediata disponibilidad de la cámara web, a un clic, puede hacer que sea usada en exceso y de forma imprudente. Como en los timos y en los calentones, metidos en situación, se hacen cosas que, meditadas, nunca se harí­an.

7) Es condición necesaria para la mayorí­a de los problemas relacionados con el grooming y la sextorsión.

Aunque no hay datos oficiales, nos lo dicen las noticias. Los depredadores y chantajistas prefieren ví­ctimas con cámara web. Habiendo tantos adolescentes donde elegir, el primer criterio de criba suele ser la existencia de este dispositivo. Facilita mucho las cosas. De hecho, en los primeros casos, hace muchos años, donde habí­a acoso sexual y las cámaras digitales no eran tan comunes ni baratas, los depredadores enviaban a sus ví­ctimas como regalo una cámara digital que facilitara la captura y enví­o de fotografí­as.

Cinco recomendaciones para el uso sin riesgos de la webcam

Para todas aquellas personas que tengan una cámara web, recomendamos seguir estos cinco consejos básicos para un uso seguro de la cámara web:

1) Usarla únicamente con interlocutores de máxima confianza y no hacer delante de ella nada que no se harí­a en público.

2) Tener presente siempre la información de contexto que la cámara puede estar transmitiendo.

3) Mantener el equipo libre de software malicioso para evitar activaciones remotas.

4) Girar la cámara hacia un ángulo muerto cuando no se esté usando porque de esa manera evitamos que, por un descuido o una activación remota, pueda emitir imágenes inadecuadas. Si viene integrada en el equipo es portátil, basta taparla con cinta adhesiva o similar.

5) Si se pretende conocer la identidad del interlocutor y se intercambia con él la imagen de la webcam por unos instantes, se le debe pedir en esos momentos que realice alguna acción particular (por ejemplo, simular unas gafas rodeando sus ojos con los dedos) que nos garantice que no está mostrando una grabación.

Las familias han de valorar este dispositivo como lo que es: una cámara que captura información audiovisual y la enví­a al interlocutor. No puede ser considerado como un extra de hardware que siempre es bienvenido y sobre el que no hay que hacer ninguna consideración. Visto lo anterior, a determinadas edades, es claramente desaconsejable porque el saldo de las aportaciones frente a los riesgos potenciales es radicalmente negativo.

En cuidadoconlawebcam.com se presentan de manera didáctica todas estas situaciones de forma que tanto niños, niñas y adolescentes como padres y madres, puedan conocer qué momentos delicados pueden darse con la cámara web y cómo evitarlos.

Fuente: unblogenred.es

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