- La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros informó que 11 instituciones financieras habían reportado suplantación de identidad.
- El ciberpatrullaje consiste en observar de manera continua aquello que puede representar una amenaza en Internet para una empresa, combinando monitoreo de fuentes abiertas, deep web y dark web.
Ciudad de México, 13 de agosto de 2026. Credenciales filtradas, páginas falsas, campañas de phishing, perfiles que suplantan a una marca o conversaciones entre ciberdelincuentes que anticipan un posible ataque, son actividades que ocurren fuera de los sistemas que una empresa suele monitorear.
En el marco del Día del Internauta, que se conmemora cada 23 de agosto y recuerda la apertura de la World Wide Web al público, vale la pena analizar cómo Internet pasó de ser la herramienta que utilizan diariamente empleados, clientes y proveedores, a un entorno en el que también se puede estar construyendo una amenaza contra una empresa.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones ha reconocido esta efeméride en su calendario institucional. Adicionalmente, de acuerdo con datos del INEGI, tan solo en 2024 en México, 100.2 millones de personas utilizaron Internet, equivalente a 83.1% de la población de seis años y más. Además, 93.1% de las unidades económicas grandes utilizó Internet, lo que muestra hasta qué punto la operación empresarial depende ya de la conectividad.
«Cuando una empresa piensa en ciberseguridad, normalmente piensa en proteger su red, sus servidores, sus dispositivos o sus aplicaciones. El problema es que una parte de la amenaza puede estar desarrollándose afuera: una contraseña puede aparecer filtrada, alguien puede registrar un dominio parecido al de la empresa o comenzar a distribuir un sitio falso antes de que el área de tecnología se entere», explica Aurelio Sánchez, director de Consultoría Especializada de IKUSI en México.
En junio de 2026, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros informó que 11 instituciones financieras habían reportado suplantación de identidad, mediante el uso indebido de sus nombres, logotipos o información para engañar a usuarios. En meses anteriores también se registraron casos similares ante la autoridad.
La suplantación puede comenzar desde algo pequeño: un dominio similar al oficial, una cuenta falsa en redes sociales o una página que imita su sitio web. Sin embargo, el impacto puede extenderse a los clientes que entregan datos, realizan pagos o descargan archivos creyendo que están interactuando con una organización legítima.
«Una de las preguntas que deberían hacerse las empresas es muy sencilla: ¿qué está diciendo Internet sobre nosotros que nosotros todavía no hemos visto? La respuesta puede incluir una fuga de credenciales, una campaña de fraude, un intento de suplantación o información que permita a un atacante conocer mejor a la organización», señala Aurelio Sánchez.
La misma lógica aplica a las campañas de phishing. Como ejemplo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha advertido que los ciberdelincuentes utilizan sitios falsos, mensajes y enlaces maliciosos para hacerse pasar por instituciones legítimas y obtener información de las víctimas. Por lo anterior, la protección de una empresa ya no debe limitarse a reaccionar cuando una alerta aparece dentro de la red; actualmente implica observar señales externas que pueden indicar que algo está por suceder.
«El objetivo no es vigilar Internet por vigilarlo, lo importante es convertir lo que ocurre fuera de la organización en información útil para tomar decisiones antes de que un incidente se convierta en una crisis», añade Sánchez.
Desde esta perspectiva, el llamado ciberpatrullaje consiste en observar de manera continua aquello que puede representar una amenaza para una organización en Internet: campañas maliciosas, suplantaciones de marca, filtraciones de credenciales, dominios fraudulentos, actividad asociada con ransomware y otros indicadores que pueden anticipar un ataque. Este servicio combina monitoreo de fuentes abiertas, deep web y dark web con análisis y alertas para identificar estos riesgos antes de que alcancen el entorno corporativo.
Esto también cambia el papel de las áreas de ciberseguridad de cada empresa, mismas que deben entender qué información puede estar siendo utilizada afuera para preparar un ataque, afectar una marca o engañar a sus clientes.
«En el Día del Internauta, la reflexión es tan sencilla como relevante: estar conectadas a Internet también significa estar expuestas a lo que ocurre en Internet, incluso en lugares que no forman parte de sus propios sistemas. Por lo tanto, conocer esas señales a tiempo puede ser la diferencia entre descubrir un incidente cuando ya ocurrió y detectar el riesgo cuando todavía existe margen para actuar», finaliza Aurelio Sánchez.








