Era martes, un poco antes de las 11:00 en punto…
Particularmente en esta mañana hay un toque de algo en la Casa Hennessy, una de esas
chispas invisibles que anuncian belleza creativa. Como cada mañana, Yann Fillioux
cruza el patio pavimentado, pasando por los ventanales del Gran Salón de Degustación,
en su camino a una cita diaria que no admite retardos. Exactamente a las 11 en punto el
Maestro Mezclador para Casa Hennessy acompañará a su Comité de Degustación para
probar, observar y seleccionar los eaux-de-vie (aguardientes) que serán utilizados en la
mezcla de sus cognacs.
Pero en lugar de ir por la escalinata principal, se detiene en seco al pié de los doce
escalones de piedra y gira sobre sus talones dirigiéndose directamente al banco de
Charente. Esta mañana Yann Fillioux decide visitar el Almacén del Espíritu Fundador,
el Tesoro de Hennessy…
Muchos creen que este almacén es una leyenda, no hay nada de mentira en ello; es aquí
donde la casa ha guardado su mas preciados eaux-de-vie desde 1744, es aquí donde se
tiende la atención para producir sus mas finos cognacs. Pasando a través de las filas de
barriles de siglos de antigí¼edad, el Maestro Mezclador no puede evitar recordar a los
hombres que construyeron este tesoro. Hombres de la misma familia –la suya- quienes
han pasado sus secretos por siete generaciones sin interrupción. La familia de Yann
Fillioux ha garantizado la calidad que caracteriza a los cognacs Hennessy hoy en día.
Conservando el método de la casa y los eaux-de-vie con un fiel amor.
Mientras camina por la calle de la Richonne hacia el Gran Salón de Degustación,
el Maestro Mezclador recuerda anécdotas que se han quedado con el aunque sus
fuentes ya se hayan apagado. Destaca una en particular; la historia de la orden de una
Emperatriz cuya vida estuvo dedicada a la belleza, que insistió siempre en estar rodeada
de elegancia francesa. La dama ha especificado que desea recibir un cognac «excelente,
de color oro viejo con el eau-de-vie de la mas fina calidad».
La belleza visual de este eau-de-vie de «color oro viejo» dejó una profunda impresión
en el linaje entro de los Maestros Mezcladores de Hennessy. Desde Jean Fillioux a
quien James Hennessy le encomendó la preciada orden hasta Yann quien recuerda
la historia casi 200 años después, el secreto del regalo Imperial continúa para cuidar
sueños.
En su Gran Salón, justo antes que el Comité de Degustación entre, Yann Fillioux mira
rápidamente las notas de sus predecesores para encontrar referencias de esté «excelente
eau-de-vie» que aceleró los latidos del primer Maestro Mezclador de Hennessy,
lo encuentra en un cuaderno de con fecha de 1818… La emperatriz no era otra que
Maria Feodorovna. Y el cognac fue hecho para su hijo Alejandro I para celebrar su
cuadragésimo segundo cumpleaños.
Inspirado por la creación Imperial de su ancestro, el Maestro Mezclador de Hennessy
supo de repente que quería traer de vuelta el eau-de-vie color oro viejo ordenado por la
corte imperial rusa.
Soñó con recuperar el ostentoso acento y majestuoso carácter de un regalo disfrutado
por uno de los Grandes de este mundo. Este fue el inicio del concepto detrás de Paradis
Imperial.
Paradis Imperial.
Elegancia Majestuosa
«Este cognac es fruto del talento de generaciones, he heredado importantes selecciones
de eaux-de-vie que fueron producidas por generaciones previas de mi familia, antes
que yo las mezclara. Estos hombres fueron capaces de predecir que se convertirían en
aguardientes excepcionales y ellos supieron como añejar y protegerlos. Este cognac es
su creación»
(Yann Fillioux)
Inspirado en Paradis por su especial definición de elegancia, este Paradis Imperial
cuenta con una sutileza que es aún mas pronunciada. Un toque de refinamiento
sofisticado se vislumbra ya en el brillante manto teñido ligeramente de ámbar. Pero
es en la boca que la extrema elegancia de Paradis Imperial se revela. La delicadeza
de las notas de su sabor despierta suavemente el paladar, señalando la sutileza del
atento añejamiento del eau-de-vie que produce la mezcla. Gracias a su maduración en
cascos viejos estos aguardientes han conservado el leve tinte de roble sin ser marcados
por completo por la madera. Aromas de jazmín naranja, brotes y otras notas florales
emergen, condimentadas con acentos ahumados que balancean la frescura de las notas
florales. La persistencia del acabado es sorprendente, dada la absoluta delicadeza de
su textura. Solo los mas excepcionales de todos los coñacs tienen la capacidad de tal
persistencia.
«Un cognac como ningún otro gracias a su elegante y sutil sofisticación»
(Yann Fillioux)
Una Licorera Imperial
La Casa de Hennessy quería una botella única para consagrar este homenaje
excepcional. La diseñadora Stéphanie Balini creó una nueva figura facetada coronada
con un cabujón de cristal, cuya etiqueta chapada en oro de 18 kilates nos recuerda a los
trajes de la corte imperial. Cada botella es única y enumerada.
«Escultural y majestuosa, esta jarra, naturalmente, evoca el esplendor de la corte
imperial.»
Stéphanie Balini, la señorita de cristal
Desde que se graduó de l’Ecole des Arts Décoratifs, esta joven diseñadora ha
demostrado su dominio singular de los códigos del sector de lujo al mismo tiempo
que demuestra una madurez que demanda respeto. Ganadora del Premio Jóvenes
Diseñadores, patrocinado por el Comité Colbert (una asociación de empresas de lujo
francés), Stéphanie Balini se dio a conocer en Baccarat con la colección «Damoiselles»,
ocho copas grandes de cristal que ilustran su maestría poética y precisa al trabajar con
el cristal. Su talento para la expresión de la elegancia francesa y el lujo, así como su
experiencia en la formación de cristales, llamó la atención de Hennessy, que la invitó a
diseñar una botella original de Paradis Imperial.
Una Caja Majestuosa
En homenaje al tesoro que posee, el estuche de Paradis Impérial ha sido diseñado como
un estuche protector, así como un pedestal para este preciado cognac. Compuesto
enteramente de materiales nobles, que ofrece dos posiciones: cerrado, para preservar
el cognac de la luz, y abierto, ligeramente inclinado, para mostrar la licorera de cristal.
Resaltado contra un revestimiento de oro pálido, esta caja de regalo hace eco de los
tonos luminosos de la mezcla Paradis Imperial y encarna la esencia misma del diseño de
lujo.








