Especialistas del IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos), la mayor organización técnica profesional del mundo, advierten sobre las prácticas riesgosas que exponen los datos personales a invasores y delincuentes cibernéticos.
En un contexto donde la mayoría de los ataques cibernéticos exitosos aprovechan vulnerabilidades en sistemas personales y corporativos, la conciencia en ciberseguridad se vuelve fundamental para proteger las puertas de entrada que utilizan los atacantes.
«La tecnología puede transformar modelos, potenciar la producción y simplificar tareas, pero no resuelve todos los desafíos por sí sola, especialmente cuando interviene el factor humano con intenciones inadecuadas», señala Euclides Chuma, miembro sénior del IEEE y investigador de la Unicamp (Universidad Estatal de Campinas). Según Chuma, el aumento de los ataques cibernéticos está directamente relacionado con la falta de conciencia de los usuarios, quienes, por descuido o mala fe, facilitan el éxito de estas incursiones.
Uno de los errores más comunes es el uso de contraseñas débiles, que no cumplen con las recomendaciones de seguridad. Esto no solo facilita las invasiones, sino que también proporciona a los delincuentes información personal que puede ser utilizada en futuros delitos, como suplantación de identidad o fraudes financieros.
¿Por qué las contraseñas débiles son un riesgo?
Márcio Andrey Teixeira, miembro sénior del IEEE y profesor del IFSP (Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de São Paulo), explica que el tiempo necesario para descifrar una contraseña varía según su complejidad. Por ejemplo:
- Una contraseña de 6 caracteres solo con números puede ser descifrada en segundos.
- Una contraseña de 12 caracteres que combine números, letras y símbolos puede permanecer segura durante años, incluso frente a ataques de fuerza bruta.
Junto con Euclides Chuma, Teixeira enumera las seis razones principales por las que el mal uso de contraseñas expone a los usuarios a riesgos en línea:
- Poco uso: Muchos usuarios optan por contraseñas simples y fáciles de recordar en dispositivos que no utilizan con frecuencia, lo que las hace vulnerables a ataques.
- Múltiples dispositivos: Reutilizar la misma contraseña en varios dispositivos aumenta el riesgo de que, si una contraseña es comprometida, todas las cuentas queden expuestas.
- Misma contraseña para correo o redes sociales: Aunque sea conveniente, usar una sola contraseña para múltiples servicios significa que, si es descubierta, el atacante tendrá acceso a todas las cuentas.
- Autenticación en dos factores: Aunque es una de las opciones más seguras, si el segundo factor (como un teléfono) se pierde o es robado, el usuario podría quedar sin acceso a sus cuentas.
- Anotar contraseñas en archivos o cuadernos: Guardar contraseñas en notas digitales o físicas puede ser riesgoso si el dispositivo es hackeado o el cuaderno se pierde.
- Mantener sesiones abiertas en dispositivos: Dejar cuentas iniciadas en dispositivos personales o compartidos facilita el acceso no autorizado si el dispositivo es robado o comprometido.
¿Un mundo sin contraseñas?
Euclides Chuma reflexiona sobre la posibilidad de un sistema de acceso que elimine el uso de contraseñas: «Sería ideal crear un sistema de inicio de sesión que no requiera contraseñas, o en el peor de los casos, que utilice el ADN del usuario como método de autenticación». Mientras esto no es posible, destaca alternativas como el reconocimiento facial o biométrico, ya comunes en dispositivos móviles, y la criptografía homomórfica, que permite procesar información cifrada sin conocer su contenido real.
Chuma explica que esta tecnología podría ser útil para cumplir con regulaciones como la LGPD brasileña, aunque su implementación a gran escala aún enfrenta limitaciones debido a los altos requisitos de procesamiento y consumo de energía.
Consejos para proteger tus contraseñas
Para reducir los riesgos, los especialistas recomiendan:
- Utilizar contraseñas complejas, con al menos 12 caracteres que combinen letras, números y símbolos.
- Evitar reutilizar contraseñas en múltiples cuentas o dispositivos.
- Habilitar la autenticación en dos factores siempre que sea posible.
- No anotar contraseñas en archivos digitales o físicos sin protección.
- Cerrar sesiones en dispositivos compartidos o públicos.
Adoptar estas prácticas no solo protege tus datos, sino que también contribuye a una experiencia digital más segura para todos.








