
A fines del año pasado ya habíamos hablado sobre el tema de la obsolescencia planificada en celulares. No es nada nuevo que las empresas vendan un producto para al poco tiempo sacar otro que supere al anterior, haciendo que el usuario se tiente con las mejoras y lo compre. Esto parece estar pasando con Android, ya que el tiempo transcurrido entre cada nueva versión es cada vez menor.
En 2010 se vieron muchísimos smartphones con Android. Cada uno ligeramente superior al anterior y siendo lanzados al mercado a un ritmo muy acelerado. Luego del Google Nexus One, vimos el HTC Droid incredible, luego el HTC Evo 4G, Samsung Galaxy S y para finalizar el año el Google Nexus S. Esto hace que los usuarios quieran cambiar sus teléfonos que alguna vez parecieron lo mejor del mundo y luego de un tiempo parecen inútiles.
Claramente los usuarios también tienen algo de culpa, demandando cada vez celulares con mejores especificaciones. Y por supuesto que las empresas no se quedan de brazos cruzados.
Otra causa de la velocidad con que salen celulares es que antes los fabricantes tenían que diseñar todas las partes del celular, incluido el software. Y ahora pueden simplemente usar Android, que es libre, de código abierto, y solo tienen que personalizar. Esto también hace que aparezcan nuevos fabricantes que antes no tenían recursos suficientes y no eran muy conocidos, como ZTE (que duplicó su cuota de mercado).
Ahora suele pasar que uno no se decide si comprar un teléfono porque va a salir uno mejor en poco tiempo. Pero pensando así puede pasar mucho tiempo hasta tomar la decisión de comprar algo.








