REFORMA 222 AFIANZA LA TRADICIÓN DE LA OFRENDA DE DÍA DE MUERTOS CON LA EXPOSICIÓN DEL MUSEO DOLORES OLMEDO

México D. F. a 9 de septiembre de 2009.- Reforma 222, el arquitectónico centro comercial, foro para la expresión de talentos artísticos mexicanos y palestra del arte en general, expondrá del 27 de octubre al 6 de noviembre la ofrenda profesional conmemorativa del Día de Muertos, preparada por el Museo Dolores Olmedo y que en esta ocasión dedica como tema central las raíces ancestrales de la capital de los Mixtecas (o Aztecas): “México-Tenochtitlan”.

Reforma 222 “revive” una de las festividades más emblemáticas y antiguas en la cultura de México: el Día de Muertos, la celebración de Todos los Santos y Los Fieles Difuntos los días 1° y 2 de noviembre, respectivamente, con una exposición de una ofrenda bajo el enfoque del Museo Dolores Olmedo, recreando la dualidad de nuestra historia como mexicanos –vida y muerte, raíces prehispánicas y españolas, lo pasado y lo actual.

Las calacas de cartonería, elaboradas por la familia Linares para la colección del Museo Dolores Olmedo, representan dos escenas de la vida del pueblo azteca: por un lado, tenemos a personajes del grupo macehualtin o “gente común”, que se dedicaban al comercio, la agricultura o la caza, y por el otro, vemos a nobles guerreros mexicas en batalla contra el español conquistador y evangelizador.

Los visitantes de Reforma 222 han adoptado este lugar como un punto obligado para sus compras y diversión, pero también han dedicado parte de su tiempo para apreciar el arte en sus diferentes manifestaciones, ya sea en familia o en la compañía de amigos o compañeros de trabajo. Para esta ocasión especial, el altar, en forma de una gran pirámide diseñada especialmente para este espacio arquitectónico, permite simbolizar los niveles de la tierra, el cielo y el inframundo o morada de los muertos, con elementos que los distinguen colocados en cada nivel: en el cielo, la luz de las velas y veladoras; en la tierra, los alimentos que más disfrutaban en vida los muertos: agua y sal para purificarse; bebidas para calmar su sed, dulces como las calaveritas de azúcar, amaranto y chocolate, frutas cristalizadas, pepitorias, alegrías, obleas, pan de muerto y calabazas de castilla, naturales o en tacha, y en el inframundo se colocan las flores de cempasúchil y el copal o incienso, para que, con su característico aroma, el difunto pueda llegar hasta su ofrenda.

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