El informe Fraud Beat 2026 de AppGate expone cómo el phishing, el uso indebido de marcas y las redes sociales están impulsando una cadena de fraude más sofisticada en Latinoamérica, con crecimientos de hasta 228% en países como Venezuela y Guatemala.
El fraude digital en Latinoamérica está evolucionando hacia un modelo industrializado, donde los ataques ya no son aislados, sino cadenas sofisticadas que van desde la exposición en redes sociales hasta el retiro de fondos. Así lo detalla el informe Fraud Beat 2026, desarrollado por AppGate, especialista en acceso seguro y protección contra fraudes. Este análisis, basado en datos propios y de la industria, revela cómo las amenazas están transformando el panorama para instituciones financieras y fintech en la región.
¿Por qué el fraude digital está creciendo en sofisticación?
El fraude no solo aumenta en volumen, sino también en complejidad. A nivel global, se registraron 3.8 millones de ataques de phishing en 2025, mientras que el gasto en detección y prevención del fraude se proyecta que aumente un 85% para 2030, pasando de 21,000 millones de dólares en 2025 a 39,000 millones. Esto refleja la magnitud del desafío que enfrenta la industria.
En Latinoamérica, el phishing y el uso no autorizado de marcas son los principales vectores de ataque. Según David López Agudelo, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de AppGate: “Estos incidentes están impulsando una cadena de fraude más eficiente, donde la suplantación de identidad facilita la captura de credenciales y, posteriormente, el acceso a cuentas y la extracción de fondos”.
La región se posiciona como uno de los mercados más dinámicos en la evolución del fraude digital. Según datos del Guardian Fusion Center (GFC) de AppGate, varios países registraron crecimientos interanuales significativos en 2025. Venezuela lidera con un aumento del 228%, seguido por Guatemala (206%), Nicaragua (182%), Bolivia (170%), Costa Rica (89%) y Dominica (67%). Otros mercados como República Dominicana (63%), Brasil (53%), Chile (40%) y El Salvador (28%) también muestran una tendencia al alza.
¿Cómo funciona la cadena de industrialización del fraude?
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que el fraude ya no se origina en canales tradicionales como el correo electrónico, sino en plataformas externas, especialmente redes sociales. Allí, las estafas y la suplantación de identidad representan el 86% de las amenazas detectadas, siendo el sector financiero el más afectado a nivel global (35.5%).
Este cambio reduce la visibilidad sobre el punto inicial del ataque y aumenta el riesgo de apropiación de cuentas (ATO) y fraude transaccional en etapas posteriores. El informe describe este comportamiento como una “cadena de industrialización del fraude”, un modelo en el que los ataques evolucionan de forma secuencial desde la exposición hasta la monetización. Esta cadena se compone de cuatro etapas:
- Exposición externa (redes sociales, suplantación de marca).
- Captura de identidad (phishing, smishing, códigos QR).
- Control de cuentas (uso de credenciales robadas).
- Retiro de fondos (transferencias, fraude BEC, pagos).
En este modelo, el éxito no se mide por la detección, sino por la capacidad de evitar pérdidas. De hecho, el compromiso de correo electrónico empresarial (BEC) creció un 136% en transferencias durante el último trimestre de 2025, lo que evidencia el enfoque de los atacantes en monetizar rápidamente.
¿Cuál es el costo real del fraude para las organizaciones?
El impacto económico del fraude es devastador. Según el informe, por cada dólar perdido en fraude, el costo total para una organización puede ascender a 5.16 dólares, considerando factores como investigación, recuperación, abandono de clientes y daño reputacional.
Al mismo tiempo, la tolerancia del usuario a la fricción es cada vez menor, lo que obliga a las organizaciones a encontrar un equilibrio entre seguridad y experiencia. Controles excesivos pueden generar falsos positivos, reducir tasas de aprobación y empujar a los usuarios hacia canales menos seguros.
AppGate señala que las organizaciones líderes están replanteando sus estrategias de control, pasando de modelos reactivos a esquemas basados en decisiones en tiempo real. En lugar de acumular herramientas aisladas, están adoptando enfoques integrados que incluyen:
- Reducción de la exposición externa (monitoreo y eliminación de amenazas).
- Evaluación continua de riesgo en sesiones y dispositivos.
- Aplicación de fricción adaptativa solo en momentos críticos.
- Automatización de la interrupción de ataques con tiempos de respuesta definidos.
“El fraude digital debe entenderse como una cadena industrializada que comienza fuera del perímetro de las organizaciones y termina en la monetización directa. Esto obliga a replantear las estrategias, priorizando la visibilidad, la respuesta en tiempo real y la reducción efectiva de pérdidas”, concluye Michael López, vicepresidente senior de soluciones contra fraude de AppGate.
Para conocer más detalles del informe Fraud Beat 2026, visita el siguiente enlace: Fraud Beat 2026 de AppGate.








