la Diferencia de Ritmos entre Alcaldías
La diferencia de ritmos entre alcaldías también retrata ese contraste. En Coyoacán, el alcalde Giovani Gutiérrez firmó en diciembre de 2024 un convenio con el C5 para optimizar la respuesta ante emergencias y reforzar la coordinación institucional. Meses después, junto con Clara Brugada, informó una reducción de 27% en la incidencia delictiva de alto impacto en 2025 y anunció más cámaras para la demarcación, además de la recuperación de módulos de seguridad.
En Álvaro Obregón, Javier López Casarín reconoció en su primer informe un punto que suele esconderse detrás del lenguaje político: recibió videocámaras sin funcionar, una Base Plata desarticulada y menos de 40 patrullas funcionales. Su administración reportó después la activación de 700 videocámaras de presupuesto participativo, el refuerzo del C2 y una expansión operativa en seguridad. El dato es incómodo, pero útil: en varias zonas de la ciudad, el avance hacia una ciudad inteligente todavía empieza por reactivar lo que ya existía y estaba fallando.
La Alcaldía Benito Juárez ofrece otra lectura para debatir. La administración encabezada por Luis Mendoza Acevedo sostiene una estrategia de seguridad basada en Blindar BJ360°, con inversión en equipamiento, vigilancia y tecnología; al mismo tiempo, su Programa de Gobierno plantea una «alcaldía digital» como parte de su ruta institucional. Eso amplía la conversación: una ciudad inteligente tiene que ir más allá de vigilar mejor; también debe prestar servicios más rápidos, transparentes y útiles.
más allá de las Cámaras: Interoperabilidad y Gobernanza Digital
La Ciudad de México ya muestra que la inteligencia urbana rebasa el terreno de la seguridad. La Agencia Digital de Innovación Pública tiene entre sus responsabilidades la gestión de datos, el gobierno digital y la gobernanza tecnológica, lo que confirma que la discusión no solo pasa por cámaras o monitoreo, sino por la capacidad de conectar sistemas, ordenar información y tomar decisiones públicas con mayor eficiencia. Ahí Kabat One se posiciona con una conversación más puntual: interoperabilidad, protección de datos sensibles y operación coordinada en entornos urbanos complejos.
«Una ciudad no se vuelve inteligente por acumular hardware, sino por la capacidad de conectar información útil, protegerla y responder mejor ante incidentes. El verdadero avance está en la interoperabilidad y en la confianza que esa tecnología puede generar en la ciudadanía», afirma Niv Yarimi, fundador y presidente de Grupo Kabat y Kabat One.
La Ciudad de México sí avanza en su ruta tecnológica, pero aún requiere hacerlo de manera homogénea. Hay alcaldías que hoy presumen resultados, otras que todavía están corrigiendo rezagos de operación, y un gobierno central que acelera la expansión de la videovigilancia como eje de su estrategia. En este proceso, Kabat One pone sobre la mesa un tema más urgente: cómo lograr que sistemas distintos realmente trabajen entre sí, sin perder continuidad operativa ni control sobre los datos. El siguiente nivel debe ser demostrar, con operación constante, datos abiertos y coordinación real, que la ciudad puede ser más segura, más eficiente y también más transparente. En esa prueba es donde una ciudad inteligente deja de ser eslogan y se transforma en política pública.








