México, D.F. a 3 de Enero 2011–En toda compañí­a, sin importar la industria que

abarque, existe un momento en el que se evalúan costos-beneficios y se

determina si el ERP que se está utilizando es o no el más apropiado. En ese análisis se estimará si vale la pena

conservar el sistema actual, con el riesgo de quedarse atrás a nivel tecnológico y funcional, o si conviene optar por

un nuevo y afrontar el riesgo que representa realizar una inversión considerable, experimentando diferentes grados

de interrupciones en su implementación.

La primera opción considerada, aunque implique mantener una tecnologí­a más antigua, ofrece cierta comodidad a la

compañí­a, evitando el tiempo de puesta en marcha de un sistema nuevo, el proceso de aprendizaje por parte de los

usuarios y sus costos. Pero habrá que considerar que esa pérdida de funcionalidad crecerá a pasos agigantados con el

tiempo y la brecha con respecto a las últimas tecnologí­as será cada vez mayor y más costosa su actualización.

Bajo este contexto varios ejecutivos se cuestionan, ¿Cuál es la mejor solución posible? Existen diversos motivos que

deberá considerar para tomar una decisión.

Estos motivos nos han llevado a identificar cinco factores clave para evaluar un cambio de ERP que básicamente se

reducen a las siguientes evaluaciones:

· Los procesos de negocios reflejados en sistemas ERP antiguos e inflexibles se vuelven restrictivos.

· La tecnologí­a de sistemas queda desactualizada y dificulta la integración, desaprovechando las ventajas

tecnológicas.

· Los cambios en el proveedor de software, tales como adquisiciones o fusiones, afectan directamente a las

capacidades del software y su rumbo futuro.

· Los sistemas más antiguos a menudo están llenos de información que resulta inaccesible para la creación de

informes, por una falta de de tiempo o recursos.

· El costo total de propiedad del sistema actual justifica el costo de adquirir un nuevo sistema ERP.

Los antiguos ERP eran rí­gidos en sus funcionalidades y obligaban a las compañí­as a adaptar los procesos al software,

o exigí­an personalizar considerablemente el software para satisfacer sus requerimientos especí­ficos.

Cuando se analiza la eficiencia del sistema actual, se debe identificar qué trabajo se realiza fuera del sistema. La

implementación de un nuevo software puede beneficiar a las organizaciones que cuentan con sistemas paralelos.

Cuanto mayor sea la cantidad de hojas de cálculo y bases de datos que se utilicen, más le servirá a la compañí­a

contar con un nuevo sistema.

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