Las grandes empresas que necesitan almacenar cantidades considerables de información se han concentrado profundamente, en estos últimos años, para vencer el desafío de convertirse en empresas ambientalmente correctas, liberando menos dióxido de carbono y manteniendo la posición de líderes de mercado.
La tecnología de la información en la era ambiental
Ricardo Negrini*
Las grandes empresas que necesitan almacenar cantidades considerables de información se han concentrado profundamente, en estos últimos años, para vencer el desafío de convertirse en empresas ambientalmente correctas, liberando menos dióxido de carbono y manteniendo la posición de líderes de mercado.
Incluso con las claras evidencias del calentamiento global, todavía se puede hacer mucho, en lo que respecta al almacenamiento de la información con menos influencia en el medio ambiente. A veces, el cambio por sistemas ecológicamente correctos es difícil, porque las empresas no comprenden sobre el tiempo y costo necesario para reestructurar nuevos implementos de energía y de refrigeración para los DataCenters de mayor densidad, pero esta realidad comienza a ganar contornos más promisores.
Percibiendo esta necesidad de cambio, en lo que respecta a las tecnologías “verdes”, algunas empresas de TI ya dieron un paso adelante y crearon una serie de tecnologías para transformar el sector de storage y servidores en “ecológicamente correctos”.
Como ejemplo, el nuevo DataCenter de Sun Microsystems recién instalado en su sede de Santa Clara, CA (EUA), economiza 61% de energía, con relación al sistema anterior, aumenta en 465% el desempeño de los servidores y en 244% la capacidad de almacenamiento, con una economía de US$ 9 millones y reducción de uso de suelo del 88%. Además de esto, el modelo actual redujo en más de tres mil toneladas la emisión de dióxido de carbono, por año. El resultado sorprende pero realmente, es el reflejo de años de investigaciones dirigidas al medio ambiente.
Para tener una idea de la incumbencia del tema, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) estima que la industria americana de TI consume cerca de 1,5% de toda la energía producida en aquel País, lo que significa un costo anual de US$ 4,5 billones.
Siempre que son necesarias nuevas aplicaciones, las empresas crean una nueva extensión en la infraestructura existente, obligando a que las bases de datos consuman más energía, tanto en sus servidores, como en sus sistemas de refrigeración, lo que demanda más espacio en la estructura implantada. Este comportamiento puede ser el más experimentado, pero no es el más económicamente coherente y ni el más ambientalmente correcto.
Más importante que construir nuevas extensiones en bases de datos herméticos, se propone como solución, disminuir la cantidad de energía utilizada, sustituyendo servidores antiguos por tecnologías que ocupen menos espacio y sistemas de refrigeración más eficientes. Las tecnologías creadas van desde los nuevos procesadores y servidores que consumen menos energía hasta los sistemas de fuerza y de refrigeración con mejores resultados.
La virtualización, que puede reunir múltiples ambientes de trabajo en un mismo servidor, resultando en un uso más eficiente del sistema, también es una alternativa bastante viable y ya existe hace años: Las empresas pueden utilizar varios ambientes de trabajo en un número menor de servidores, utilizando menos energía y espacio. Las soluciones de virtualización ya están bien desarrolladas y cada vez están siendo más utilizadas en los DataCenters.
Además de esto, ya aparecen en encuestas recientes que los gastos mensuales actuales con infraestructura de refrigeración, superan bastante el costo de adquisición de una nueva infraestructura de servidor y storage eco-eficientes, que traen beneficios económicos mensurables en la cuenta de energía mensual. Con las nuevas tecnologías tenemos una buena relación de ganancia, contribuimos con el medio ambiente y reducimos los gastos con almacenamiento.
*Ricardo Negrini es director de práctica de DataCenter Efficiency de Sun Microsystems en Latinoamérica.








