
- 90 empresas de México participaron en la encuesta de filantropía corporativa 2008
- 82% de las empresas encuestadas contestaron hacer donaciones en efectivo
- 33% dijeron planear un aumento en su presupuesto para acciones filantrópicas en el corto plazo
Las acciones de responsabilidad social que las empresas en México desarrollan, aún no se conciben como estratégicas para apoyar el desarrollo colectivo y los recursos otorgados no se valoran en términos de sus impactos, por lo que no se puede esperar que éstos se conviertan en una inversión social, revela un diagnóstico realizado de manera conjunta por la organización Alternativas y Capacidades A.C., el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y Consultores en Investigación y Comunicación S.C. (CINCO).
Asimismo, el diagnóstico enfatiza que es claro que las empresas han comenzado a profesionalizar sus actividades filantrópicas, pero falta mucho para que éstas cuenten con personal capacitado, con presupuestos y objetivos estratégicos, procedimientos abiertos de solicitud y evaluación de proyectos, pero sobre todo, procesos de monitoreo y evaluación del impacto social.
“La responsabilidad social empresarial puede ser un instrumento de cambio social, si se vincula con las causas, los problemas, los actores, las regiones y los enfoques que promueven el cambio. Si las empresas quieren contribuir a la solución de problemas requieren planear, adquirir conocimientos relevantes, dar seguimiento y evaluar mejor sus donaciones como lo hacen con sus inversiones lucrativas. Es por esto que es sumamente importante que las empresas en México valoren la importancia de sus donaciones”, indica el estudio.
Las tendencias de la filantropía corporativa en el país se caracterizan por un aumento en las donaciones de recursos, un creciente interés en el tema de la contribución al desarrollo social y una falta de profesionalización e institucionalización en la forma como las realizan; por ejemplo, las empresas no cuentan con personal capacitado, con presupuestos y objetivos estratégicos, ni procedimientos abiertos de solicitud y evaluación de los proyectos.
Las principales áreas de inversión social son: educación, medio ambiente y desarrollo comunitario, con una muy clara orientación a favorecer a niños y jóvenes.
Las aportaciones que hacen las empresas son principalmente a organizaciones de la sociedad civil (94%), dependencias gubernamentales (56%), y a individuos (49%). Estos cambios, respecto de mediciones anteriores, representan mayor confianza y colaboración con la sociedad civil.
En el estudio se observa que los responsables del otorgamiento de donativos no están claramente definidos. Cerca de una cuarta parte los realiza a través de sus fundaciones y todavía son muy pocas las empresas que cuentan con áreas especializadas en Responsabilidad Social Empresarial.
A lo anterior se suma el hecho de que el 48% del personal dedicado a la filantropía en estas empresas tiene un perfil administrativo y de finanzas. Esto lleva a que las decisiones sobre donativos se hagan con conocimientos y habilidades poco adecuadas para buscar el impacto social, y normalmente se toman en función de las peticiones de las instituciones y no en respuesta a una estrategia de la empresa o al diálogo con sus grupos de interés.
Aunado a esto, los estudios arrojaron que los procedimientos de solicitud de donativos están caracterizados por ser poco claros y reactivos, ya que muchas empresas esperan a que les soliciten el apoyo en vez de establecer áreas estratégicas y procedimientos para invertir recursos de manera eficiente e impactante.
Para otorgar el donativo, los factores más importantes que las empresas consideran son: el conocimiento previo de la organización que solicita el apoyo (30%), la viabilidad del proyecto (23%) y solidez y profesionalización de la organización (18%); mientras que solamente el 10% de las empresas utiliza como criterio el nivel de pobreza o carencias del grupo o región del proyecto.
Al cuestionar a los entrevistados sobre las políticas específicas que rigen el otorgamiento de donativos, podemos observar que son prácticamente inexistentes y, si acaso, establecen lineamientos muy generales como la necesidad de que la institución beneficiaria esté legalmente constituida.
Se observa que persisten indicadores de que la filantropía en México, y más allá, la contribución al desarrollo social a través de acciones de responsabilidad social concretas, no se concibe todavía como estratégica y que los recursos otorgados no se valoran en términos de sus impactos, por lo que no se puede esperar que estos recursos se conviertan en una inversión social.
Para conocer los resultados del Diagnóstico de Filantropía Corporativa en México 2008, éste se encuentra disponible en la página de Internet: www.alternativasociales.org y los resultados del estudio Contribución de las empresas al Desarrollo Social en México, se puede solicitar llamando a CINCO al teléfono 5658 38 88








