• El cansancio laboral que se transforma en frustración constante debe ser atendido.

El “estrés” es una condición cada vez más común en nuestras vidas, incluso, la mayorí­a entendemos que es necesario para enfrentar los retos del dí­a a dí­a, pero ¿qué sucede cuando más que atender las ocupaciones se cae en un estado constante de frustración y autoexigencia?

A nivel laboral el sí­ndrome de “burnout” es un término empleado desde la década de 1970 para definir aquel estrés que desarrollan, principalmente, las personas que trabajan en constante contacto u atención de otros, generalmente deriva en el desarrollo de actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que trabajan y el propio rol que desempeñan.

De acuerdo con la Dra. Christina Maslach, psicóloga pionera en el estudio de esta condición, el sí­ndrome de burnout incluye tres factores:

  • Fatiga fí­sica y emocional que genera falta de concentración en el trabajo.
  • Cinismo y hostilidad que se manifiestan en un cambio de dar el máximo hacia hacer lo mí­nimo necesario.
  • Autoevaluación negativa a preguntas como ¿qué sentido tiene estar en este trabajo? O ¿realmente, qué he logrado?

Ahora bien, tener un mal dí­a en el trabajo o incluso un par de semanas pesadas puede ser comprensible pero cuando la desestimación laboral se convierte en una constante, las sensaciones de desánimo, falta de energí­a, agotamiento, irritabilidad y aislamiento pueden llevar a importantes bajas en la productividad, absentismo, altos niveles de rotación (cambiar de trabajo continuamente) e incluso, en casos más extremos a depresión, ansiedad y abuso de sustancias como el tabaco o alcohol.

Como muestra del peso que esto puede representar, el Instituto Americano del Stress indica que las pérdidas en la industria norteamericana asociadas al stress pueden ascender hasta los 300 mil millones de dólares cada año. En México no existe una cifra calculada, pero la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estima que los estados depresivos asociados al estrés representan costos cercanos al 3.5% del Producto Interno Bruto Mundial y son responsables de la pérdida de 200 millones de dí­as hombre de trabajo por año.

Así­, es notorio que atender este tipo de situaciones es una verdadera necesidad, sobre todo si, adicionalmente, tenemos en cuenta que nuestro paí­s es uno de los que reportan mayor cantidad de horas laboradas; de acuerdo con las recomendaciones de expertos sobre la medición del trabajo decente de la OIT las horas de trabajo semanales superiores a 48 horas por semana se consideran excesivamente largas, en México, se labora un promedio superior a 49 horas.

Frente a esta situación, Monster.com.mx la filial en México del lí­der mundial en inspirar a la gente a mejorar sus vidas a través del trabajo, presenta  ideas útiles para atender el sí­ndrome de “burnout” y que el tiempo de trabajo sea más que productivo, verdaderamente satisfactorio:

1.    Realizar actividades de relajación. Basta con dedicar un espacio breve para una actividad que distraiga la atención de los pendientes del trabajo, puede ser desde lo más sencillo como caminar o leer un libro hasta algo más especializado, practicar yoga o alguna actividad fí­sica. El punto es tener un momento bien delimitado en que se dejen de lado las ocupaciones laborales.

2.    Organizar tiempos y procurar respetarlos. En este caso es importante contar un horario de inicio, pero sobre todo, de término en las actividades laborales. Es recomendable evitar el “sólo termino esto” y en cambio planear las actividades para atender los pendientes a tiempo y en esa misma medida respetar los horarios de comida o salida.

3.    Delegar actividades. Si hay algo en lo que sea posible recibir apoyo, ¡hay que pedirlo! Si se tiene la costumbre de hacer todo, tal vez sea necesario iniciar por “soltar” una actividad sencilla y poco a poco incrementarlo.

4.    Buscar apoyo. Uno de los signos más peligrosos de este sí­ndrome es el aislamiento, en la medida que las sensaciones negativas se incrementan y el entorno se asume cada vez menos favorable, buscar la opinión de otras personas puede ayudar a abrir la perspectiva y evitar la redundancia en los pensamientos negativos. Fortalecer las relaciones de amistad o compartir con personas de confianza los sentimientos que se experimentan puede ayudar a encontrar alternativas desde otra óptica y permite “desahogar” las sensaciones negativas.

5.    Auto-recompensas. Premiar el logro propio es totalmente válido, realizar una actividad de esparcimiento después de una semana difí­cil, la ilusión de llegar a convivir con la familia después de un dí­a saturado o salir por un café al terminar un reporte demandante puede levantar el ánimo y motiva a continuar las labores.

6.    Revisar que se está en el trabajo adecuado. Aunque esto puede parecer difí­cil, es indispensable analizar si el trabajo que desarrollamos se empata con nuestras expectativas y valores personales o al menos no los transgrede. Si el resultado es que el camino no es el esperado, puede planearse cómo alcanzar otras posibilidades aunque los cambios tarden un poco en concretarse.

7.    Motivación constante. En ocasiones hasta en el “mejor trabajo” se puede presentar el sí­ndrome de burnout. Es importante cuidar que el desempeño profesional sea lo menos aburrido o monótono posible; tomar cursos (aunque no sean de nuestra profesión), buscar formación constante y diseñar un plan de carrera en el que se establezcan posibles cambios de actividad puede ser muy enriquecedor y una buena forma de prevenir el estrés crónico que lleva al burnout.