La idea errónea de que trabajar en el sector de la tecnología es exclusiva de los hombres, no sólo es mala para las mujeres, sino para la sociedad en su conjunto, incluidas las propias empresas

Por Katia Ortiz, Country Manager de ServiceNow en Brasil

En nuestra vida diaria, es costumbre caminar por los pasillos de las empresas de TI y encontrar que los hombres ocupan la mayor parte del personal, no sólo en los líderes, sino también en otras áreas, incluidas las más técnicas. En los últimos años, aunque ha habido un ligero aumento en el número de mujeres en el sector de la tecnología, seguimos siendo una minoría.

Quienes trabajan en esta industria generalmente piensan que este escenario ya ha sido así desde la aparición de los primeros bits y bytes y creen que asociar la tecnología al género masculino es un factor cultural. Es curioso pensar que, como la lógica de que «esto siempre ha sido así» y se ha construido durante tanto tiempo, ha terminado siendo normalizado en nuestra sociedad, incluso para las mujeres.

Haz un ejercicio: Cierra los ojos e imagina a la persona que te está hablando al otro lado de un chat con el departamento de TI que estás usando para resolver un problema. ¿Cuáles son las posibilidades de que te imagines a una mujer?

Cuando hablamos de posiciones gerenciales y de liderazgo, la proporción es aún menor, al grado de que, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, las candidatas a CEO tienen 28% menos de probabilidad de obtener el cargo que sus contrapartes masculinas. Actualmente, las cifras son reveladoras: únicamente 8.9% de los puestos directivos a nivel mundial los ostenta personal femenino, conforme a lo señalado en el reporte Gender Equity 2019, y según un estudio de LinkedIn en 2019 el porcentaje en México es ligeramente más optimista con apenas un 17%.

La realidad representa una serie de oportunidades perdidas por mujeres jóvenes con aptitudes en matemáticas y ciencias que pueden contribuir y revolucionar grandes empresas, o incluso, crear sus propios proyectos. La desigualdad de género en la informática es un desperdicio que tenemos en talentos que podrían aprovechar las operaciones, productos, proyectos y empresas.

Pero ahora viene la sorpresa. El mercado de la tecnología no siempre ha sido así.

Recuerdo cuando vi la película Talentos Ocultos, que cuenta la historia de Katherine Johnson, Doroty Vaughn y Mary Jackson, tres brillantes matemáticas de la NASA que fueron responsables de los cálculos que ayudaron a poner al hombre en la luna. En una de las escenas, nos muestran al equipo que será responsable de los ordenadores más nuevos de IBM en la NASA. ¡El espectador se sorprende al ver que el equipo estaba compuesto sólo por mujeres! Toda una sala de ingenieras y matemáticas interpretando datos fundamentales para uno de los mayores logros científicos de la humanidad.

Lo que quiero decir con esto, es que, desde un punto de vista histórico, la desigualdad de género en la informática es un fenómeno relativamente reciente. Las mujeres dominaron el trabajo de computación en los primeros días de la industria tecnológica, desde la Segunda Guerra Mundial, cuando trabajaron con Alan Turing para decodificar mensajes secretos de Alemania, hasta la década de 1960, como se retrata en la película El Código Enigma.

Pero hay esperanza en el horizonte. Somos cada vez más conscientes de los movimientos de inclusión de niñas y mujeres en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para transformar esta cultura. Y mientras que las mujeres ocupan sólo una cuarta parte de las vacantes en ciencias matemáticas y computación, la industria de la tecnología es una de las que cuentan con menor desigualdad salarial entre profesionales masculinos y femeninos. Las mujeres en la industria reciben el 94% de lo que los hombres reciben, según la Asociación Americana de Mujeres Universitarias.

Todavía queda mucho por hacer, y con el apoyo de educadores y empresas que están coordinando esfuerzos para reclutar más mujeres y crear entornos de trabajo más receptivos, la tendencia que es poder revertir esta realidad. En lo personal me pone muy feliz cuando conozco a mujeres que se desempeñan como CEO de una empresa de tecnología. No debemos olvidar que, más que cualquier otro sector, las TI están impulsadas por la innovación. Y no hay innovación sin diversidad de ideas, que a su vez depende de la diversidad de género.