Renovarse o morir es una frase conocida por su atemporalidad, y una ley de negocios que resulta imposible evadir en un mundo que evoluciona rápidamente y que se torna cada vez más competitivo. Sin embargo, el tener un balance entre la vida personal y laboral se ha convertido en un elemento no negociable para un mayor número de personas, y es esta la principal razón por la que el negocio de los espacios colaborativos ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos cinco años, una tendencia que continuará de acuerdo a expertos.

En 2017, a nivel global se estimó que 1.74 millones de personas hacían uso de espacios colaborativos prácticamente en todos los continentes; en lugares como Malawi o tan remotos e impensables como Siberia. Esta cifra, de acuerdo al GCUC (Global Coworking Unconference Conference, por sus siglas en inglés) aumentará a 5.1 millones en 2020. Pero, ¿el sector del coworking está listo para ello y para satisfacer las demandas de la nueva dinámica laboral?

Más allá de ofrecer edificios de arquitectura contemporánea, mobiliario de diseñador, sistemas con tecnología de punta y servicio de cafetería personalizada, hoy en día los desarrolladores y propietarios de estos inmuebles están analizando diversos estudios sobre el comportamiento humano para entender las dinámicas y necesidades de los coworkers. Aquellos que no lo están haciendo se dirigen hacia un viaje sin retorno… de inversión.

La GCUC señala, a través del Global Coworking Forecast 2018, que existen más de 14 mil 400 espacios colaborativos a nivel mundial y pronostica que en 2022 sumarán más de 30 mil, por lo que la oportunidad de crecimiento para el sector es realmente alta si se dirige la atención en elementos clave.

Inspiración

Dos cabezas sí piensan mejor que una, y esto se comprueba cada día en los espacios colaborativos. También es cierto que motivar a las personas a romper paradigmas requiere de un esfuerzo conjunto, por lo que los desarrolladores deben enfocarse en el diseño de atmósferas de trabajo que contribuyan a ello, en los que se respire pasión,  experiencia y diseño.

Además, las personas que utilizan estos innovadores lugares de trabajo buscan conectar –a nivel racional y emocional– con otros que creen que existe una forma diferente de hacer negocios y que ésta impacte de manera positiva en la sociedad.

“Las personas que buscan espacios colaborativos tienen el claro objetivo de desarrollar sus proyectos, pero también el de interactuar con otros creadores para obtener una retroalimentación y hacer crecer su proyecto, por ello resulta esencial pensar en espacios de trabajo que los impulse a intercambiar ideas en comunidad, que es un concepto clave”, comparte Andrés Martínez, cofundador y director general de PÚBLICO, empresa mexicana que desarrolla proyectos inmobiliarios con base en la forma actual en la que viven las personas, y relacionados a espacios colaborativos, hospitalidad y gastronomía.

 

Diversidad

Ya sean baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964), generación X (nacidos entre 1965 y 1979) o millennials (nacidos entre 1980 y 1995)estas generaciones están cohabitando en espacios colaborativos, pues lo que los une es la poca o nula identificación que tienen con los modelos tradicionales de trabajo.

Efectivamente, los coworkings no son exclusivos de los millennials –que suman más de 30 millones en México, de acuerdo a un estudio realizado por Deloitte en 2017–, quienes en un inicio fueron los que comenzaron a ocupar la mayoría de estos lugares. Hoy en día, los espacios colaborativos deben estar más receptivos a la diversidad de personas y de pensamientos, así como a la resiliencia.

“Otro movimiento interesante que se da como parte de la evolución de los espacios colaborativos es que ya no sólo son lugares para emprendedores o trabajadores independientes, también está llamando la atención de grandes corporativos y de industrias como la farmaceútica, que también quieren transformar su dinámica laboral y comienzan a rentar espacios para llevar a cabo ciertos proyectos, o bien para que equipos de trabajo desarrollen sus labores en un ambiente completamente diferente, con el objetivo de inspirarlos al estar rodeados de una increíble diversidad de pensamientos”, señala Andrés Martínez.

 

Bienestar

A nivel global, México es el país en que más horas se trabaja, y en consecuencia, el 75 por ciento de los trabajadores sufre algún grado estrés (según información de la Organización Mundial de la Salud), lo cual afecta de manera directa en la salud psicológica y física.

¿A qué se atribuye el desequilibrio emocional llamado estrés? Diversas son las causas, pero las relacionadas al trabajo son: realización de tareas monótonas, exceso o escasez de trabajo, horarios estrictos, falta de participación en la toma de decisiones, inseguridad laboral y entorno poco empático.

Debido a lo anterior, los coworkings tienen la nada fácil tarea de generar experiencias que vayan más allá de poner mesas de ping pong o sofás cómodos.

“Un deber de los espacios colaborativos que realmente están comprometidos con su comunidad es el de tener lugares que sean agradables para los sentidos. Por ejemplo en PÚBLICO se ha desarrollado el concepto de PÚBLICO Comedor, que nace con la misma filosofía incluyente, innovadora, colaborativa y justa de la empresa. Esta es una propuesta gastronómica creada en conjunto con el chef Pablo Salas para ofrecer comida gourmet y saludable a costos accesibles, pues sabemos que el comer bien contribuye a la salud de las personas que forman parte de nuestra comunidad”, puntualiza el cofundador de PÚBLICO, empresa que actualmente desarrolla un proyecto de hospitalidad.

Los espacios colaborativos se han transformando en ecosistemas generadores de cambios positivos, por ello, la importancia de implementar acciones que contribuyan a su evolución y a una cultura laboral más inclusiva, resulta esencial.

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