Nuevo estudio económico indica que TIC puede producir ganancias en la productividad valorizadas en cientos de miles de millones de euros para Europa y hacerla más competitiva a nivel mundial

LONDRES, 26 de septiembre de 2011. Una nueva investigación, encargada por AT&T* y realizada por la empresa lí­der de investigación independiente Oxford Economics, determinó que si Europa aumenta su inversión en tecnologí­as de la información y de las comunicaciones (TIC) para igualar los niveles alcanzados en otras partes del mundo, podrí­a cosechar cientos de miles de millones de euros de PBI adicional gracias a un crecimiento más rápido en la productividad.

La inversión en TIC y el crecimiento de la productividad están estrechamente relacionados, y los paí­ses europeos se encuentran muy rezagados en ambos aspectos con respecto a otros lugares del mundo. La investigación indica que el PBI europeo podrí­a aumentar €760 mil millones más, o un 5% adicional por encima de las previsiones, si Europa alcanzara los niveles de TIC de los EE.UU. para el año 2020. Esto representarí­a aproximadamente €1,500 por persona tomando como referencia los precios actuales. La innovación generada por las TIC aportarí­a aproximadamente un tercio de ese crecimiento: 1.5% del PBI o alrededor de unos €220 mil millones.

Para algunos paí­ses que en la actualidad experimentan un lento crecimiento (por ejemplo, España e Italia), el impacto en el PBI serí­a superior al 7%, o €100 y €140 mil millones, respectivamente, si se toman como base los precios actuales.

“La productividad es la piedra angular del crecimiento económico. Existen pruebas claras de que la inversión en tecnologí­a puede hacer más productivas y competitivas a las empresas europeas, lo que es esencial para el crecimiento en estos tiempos de dificultades financieras. Este informe nos ayuda a comprender cómo la tecnologí­a impulsa la productividad, y cómo maximizar la rentabilidad de las inversiones en TIC”, señaló Andrew Edison, vicepresidente regional de EMEA, AT&T.

Las principales conclusiones del informe son:

· Como porcentaje del PBI, el total de capital europeo invertido en las TIC ha caí­do a aproximadamente dos tercios del nivel de los EE. UU., que es el lí­der mundial, siendo que en 1991 se encontraban cercanos a la paridad.

· Esta brecha en la inversión en TIC ha afectado de forma significativa el crecimiento de la productividad en Europa, que ha promediado tan sólo la mitad de la tasa de EE. UU. desde el año 2000.

· Las inversiones en TIC generan un mayor retorno al crecimiento de la productividad que la mayorí­a de las demás formas de inversión de capital. Se estima que este “dividendo de las TIC”, como ha sido denominado, aporta alrededor de un tercio de la rentabilidad total de la inversión en dichas tecnologí­as, la cual se ubica entre un 20 y un 25%.

El informe destaca cómo algunos paí­ses individuales han sido afectados por esta tendencia:

· Los lí­deres europeos en materia de productividad son Escandinavia y el Reino Unido. Durante los últimos 15 años, estos paí­ses han registrado un crecimiento promedio de la productividad laboral de entre 1.7% y 2% anual.

· Italia y España son los paí­ses europeos que han realizado un uso menos efectivo de las TIC para impulsar la productividad. Desde 1995, su productividad laboral anual ha promediado tan sólo 0.3% y 0.8%, respectivamente.

El informe también contiene algunos mensajes claros para los gobiernos y los responsables de la elaboración de polí­ticas. Oxford Economics concluyó en que la polí­tica gubernamental influye directamente en la eficiencia de la inversión en TIC y en sus beneficios de productividad.

Los gobiernos europeos podrí­an posibilitar un crecimiento considerable si colocaran un mayor número de polí­ticas eficaces de TIC en el centro de su planificación económica. Esto también contribuirí­a a que Europa se mantuviera a la vanguardia de los mercados emergentes que están adoptando la tecnologí­a rápidamente. Las medidas clave que mejorarí­an la productividad incluyen la coordinación de las leyes de protección de datos dentro de la Unión Europea (UE), la revisión de las regulaciones sobre el intercambio de datos y el mantenimiento de polí­ticas al dí­a con los desarrollos tecnológicos.

“Nuestra investigación indica que las empresas de Europa pueden beneficiarse significativamente de la inversión en TIC”, afirmó Adrian Cooper, director ejecutivo de Oxford Economics. “Sin embargo, también deben considerar los activos intangibles fundamentales, como el conocimiento y la experiencia de los empleados y las mejoras organizacionales, que les permitirán extraer el mayor valor de sus inversiones. Mientras tanto, los gobiernos deben mantener las regulaciones al dí­a con los avances de la tecnologí­a para asegurar el máximo beneficio en toda la UE”.

“Existe una necesidad imperiosa de que Europa mejore su productividad, y la inversión en TIC es la mejor carta para lograrlo”, dijo Fabio Colasanti, presidente del Instituto Internacional de Comunicaciones y asesor principal del Centro de Polí­ticas Europeas. “Pero los gobiernos nacionales deben priorizar las inversiones en TIC de forma más eficaz y enfocarse en la creación de las condiciones adecuadas para la inversión. Esto significa mejoras en la infraestructura de las TIC, mercados laborales más flexibles y una mejor educación en ese tipo de tecnologí­as. Estas reformas generarán retornos de productividad significativos y estimularán el crecimiento europeo en el largo plazo. También existen beneficios sociales más amplios e igualmente importantes de la inversión en TIC, incluyendo un mejor acceso a la educación, una atención médica más eficaz y mejoras de la seguridad en el transporte. Los responsables de la elaboración de polí­ticas deberí­an tenerlo en cuenta y hacer todo lo que esté a su alcance para asegurar que se le dé el impulso necesario a la planificación digital en Europa”.

El informe completo y la información complementaria se encuentran disponibles en:

www.att.com/bemoreproductive